lunes 7 de junio de 2010

II. Ventura Ira


Tremens factus sum ego et timeo,

dum discussio venerit

atque ventura ira.


Viaje, bendito...

Viaje, hereje...


Un viento a barlovento,

una señal al pensamiento,

contribuye a este letargo

que es ofertorio de las olas,

un vaivén que enciende

cirios entre la profecía.


Con una pluma raída

compongo sinfonía desnuda,

los renglones vienen lentos

ocupando espacio de memorias

fragmentadas por tus recuerdos,

al morir mis fantasías.


Un instante por pensar

que es el universo sin control,

los que tañen para la conversión

se hayan lejos del mar gris,

es entonces preciso contener

este aliento que verbaliza.


Eco, mi amigo...

Eco, mi muerte...


Comparte al horizonte,

más allá de este infinito azul,

de mi viaje sin retorno,

de esta ignorancia del sino,

sobre la locura del verso

que a este muro trasgrede.


Viaja a contraluz del destino

de este navío sin velamen,

impúlsate de entre libertad

hacía la costa en que salvaje

he mantenido a la razón,

cuyo mundo es de apariencias.


Monta el brío de mis pasos

llegando a oídos de los bardos,

que extiendan estas voces

y las retumben ante el sol,

que hoy se firme mi epitafio

ante la amarga lápida de cristal.


Sable de gracia...

Sable, mí herida...


Profunda yaga de mi vida,

viaja junto al son de Réquiem

que compongo para este viaje,

el rencor de mi sangre brota

coagulada por la inercia

de seguir en el frente inactivo.


Ahora tú,

quien compartes complemento,

observa estos versos desgastados,

vienen a mal traer desde el mar

en que ahogado varó mi espíritu

frente a la Atlántida maldita.


Por infortunio te extraigo,

contra compromiso no voy,

júzgame por mis actos,

pues no por tus creencias,

llámalo simple disgusto,

jamás nunca ignominia.


Dies iræ, dies illa,

calamitatis et miseriæ,

dies magna et amara valde.


martes 18 de noviembre de 2008

Rendición



Hay veces en que las armas no sirven,
ni todo el valor que uno entregue,
ni el conocimiento de la estrategia
y de las intrigas que os pongan.

Hay veces en que el sitio debe de levantarse
tras infructuosas escaramuzas vanas,
la espada debe de entregarse al enemigo
colocándose a la disposición humillante.

La vía que eligió el guerrero de las sombras
debe perderse entre la niebla del horizonte,
en momentos en que la suerte es contraria
y solo cuando toda otra opción fracase.

El silencio debe de apoderarse del día
y la meditación bajo las estrellas,
pues debe morder aquel fracaso
succionarlo por no volver a errar.

La razón es de quien prevalece, hermanos,
al final del salto al abismo infernal,
contrario a la torpeza del idiota,
quien volcaría el plomo para sí.

Las uñas cada día verán destruidas
intentando ascender nuevamente hacia la luz,
en donde aguardarán otros malditos retos:
Pues así es la realidad del iluso.

Allí, rendido, aborrecerán los sueños
por ser embrujo de utopías baratas,
por ser, a su vez, generalas a una batalla
que solo ennublese los débiles sentidos.

viernes 24 de octubre de 2008

Viaje

Desgloso tu línea dispar,
palmo a palmo recorro
por el riel inexacto,
que en su inicio exquisito
me introduce en su aroma
transportador al Edén mágico
y deslizo sonrisa cainita
por entre estrecha nobleza.

Camino en trechos seguros
que me llevan meridión
e hincando acero humano
rasgo la amplia extensión
de la pradera morena,
salpicada de vez en vez
por sombríos pozos,
que me encienden, fuego...
mas avanzo con firmeza.

Al llegar a aquel fin
se amplía el actuar sensual
de este arado afortunado
que, en suavidad, hurga
lento el sendero interno,
ávido en destreza amante
busco arrimar al puerto
e impregnarme del paisaje.

En el final de este viaje
dúo crece el destino
para este errante vagón,
el deslizar zigzagueante
por ambas extensas vías
transportan telúricos vestigios
de los campos asimilados,
ahora es cuando entendemos
que inicia el otro viaje.



(Pues a tu vera quisiera morir...
Eric Dantés di Beliatio)

viernes 10 de octubre de 2008

Ponencia de la Idea


Segunda Parte: La Otra Mirada


La idea firme cruzo la sala
llevando tras si el impulso
que comentaba de la ironía
por el cual callaron los doctores
en el comienzo de la conversación
del camino hacia las luces,
donde la “verdad” fabrica los dulces
a cada uno de los truhanes
que por allí suelen atracar.

Palidecieron los eruditos
que elaboraron el discurso…
Amancebamiento errático
desde aquel maldito momento
en que las huellas variaron
en el curso de la vida humana,
triunfo de la apostasía,
de los desarraigados de siempre:
Nuestras ideas y el vuelo del sueño.

Transformaron la palabra
llevándola al punto amplio,
al plano en la liberación,
como adaptándose al nuevo día,
como traicionando a la tradición.
Obertura del noviciado,
bienaventuranza del que libre
de ataduras se encuentra,
réquiem a los dioses de mármol.


Fin?


miércoles 8 de octubre de 2008

Lejos del Mar de Rosas (de Jorge Garrido)


Retozón requiebro de buenos augurios

descalzan por el ámbar de la duda

que se ensombrece al frente, de tupida,

la yedra de enredantes pasadizos

negados al reclamo en cicatriz

de otros nefastos plagios que avisaron.

Pasar es imposible los celajes

que al vasto panorama nos aciertan,

la recua de pesares se nos hunde

de arenas movedizas tamizada,

que sólo de temores se aventean.

Pensar distinta luz, más acorrala

al negro convencer que no hay salidas.

Vivir la realidad imaginada

es algo más que herida sin sangrar,

desfallecer acopios de resigno

en la baranda misma del polímero sentir,

enarbolando las consignas

que en verde nos machacan sajadoras.

Como en conspiración vamos cayendo

al pozo hipersensible de rompientes.

Azogue en los vinagres de su fondo

invitan a nadar entre depredadores

o frágil multitud acristalada

resuene en los añicos con que el alma

nos dice que se rompe en la impensable

mordaza o depresión que no se esconde

y nos arrastra, allá, donde pensemos.


(Larvario 2006)